domingo, 14 de agosto de 2016

Misterio en: El caso más oscuro en los Juegos Olimpicos



Los Juegos Olímpicos representan para el mundo un evento multideportivo más importante que la humanidad
haya creado, pues de esta manera se da a conocer los mejores atletas en cada disciplina. Es un evento que lo conoce todo el mundo, actualmente los Juegos Olímpicos se celebran en Rio de Janeiro, Brasil; pero para aquellos que quieren saber más del otro lado que oculta este evento, expondré  un siniestro acontecimiento que se olvidó para no manchar fechas históricas de los Juegos Olímpicos; les revelaré a continuación una historia que muchos no conocen. 

En los Juegos Olímpicos han ocurrido muchos acontecimientos que la historia los ha marcado, como accidentes físicos, muertes accidentales, y hasta atentados terroristas como lo fue el llamado “Septiembre negro” en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Pero en esta ocasión dedicaré un misterio que da de que hablar. 


Esto ocurrió en 1936, en la Alemania Nazi. Los Juegos Olímpicos se estaban celebrando en ese momento resaltante de dicho país. A pesar de que la situación era delicada, los Juegos transcurrieron con relativa normalidad, aceptando a jugadores de todas las razas. Pero todo comienza cuando un Boxeador rumano, Nicolae Berechet de 21 años de edad, aspirante a ser un ganador en los juegos, es sorprendido por algo a que casi todos temen.  El preparado boxeador estaba en la clase de peso  pluma. Sin embargo, el 11 de Agosto de 1936, en su primera ronda, pierde contra el boxeador de Estonia, Evald Seepere.


Las investigaciones revelan que Seepere era un boxeador amateur al frente de Berechet, pero todo da un estupor de eufemismo cuando se sabe que antes de la pelea, un día antes, Berechet había consultado a un equipo médico, pues no se sentía bien. Sin embargo dejaron que este boxeador participara, justificando que estaba en las condiciones óptimas. 


Pero es aquí realmente el horror, Berechet un día después de la pelea en donde sale perdedor, muere… se sabe que fue hospitalizado, pero que no pudo seguir aferrándose a la vida en una cama. La autopsia demuestra que murió por una intoxicación grave, con restos de veneno en la sangre. Los nazis no quisieron dar respuestas a la misteriosa muerte del boxeador, lo que si fue seguro es que se enterró inmediatamente en las tierras de Berlín, negándose dicho equipo a devolverlo a su tierra materna para que se le hiciera un análisis más profundo de su muerte, a pesar de que era un jugador Olímpico. Ocultando así el caso por parte de las autoridades, para no dar una mala imagen a los organizadores ni mucho menos a Hitler. Por otro lado también está la duda de que no hay ninguna fotografía del boxeador que murió por estas causas.  Pues este es un caso que quedará en el misterio de los eventos deportivos, y que tal vez de luces en un futuro. 

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