sábado, 9 de julio de 2016

Misterio En: El metro de Caracas




Las modernizaciones ferroviarias ya se estaban desarrollando a finales de los años 40s en Caracas, Venezuela. Pero casi todo comenzó con la inauguración
del metro de Caracas a mediados de los 80s. Sin duda alguna, un gran avance para la ciudad más importante del país, pero también el lugar con más secretos que muy pocos saben, y mucho peor, que muy pocos vivieron y viven en carne propia.


Se tiene entendido que el Metro de Caracas, específicamente en la línea 1, según   el anuario estadístico elaborado por la Dirección General de Estadística del Metro en un análisis estadístico muestra que, entre 1983 y 2008, en la línea 1 hubo  cuatrocientos trece eventos, en los cuales doscientos cuarenta personas murieron  (58,1%)  y ciento setenta y tres (41,8%) sobrevivieron. Hay que considerar que esta línea es la más antigua y la más propensa a estos eventos…


Pero esto es sólo un trozo de la historia. Se cuenta, siendo preciso, que trabajadores del metro en la estación de Petare, ya cuando el Sol se oculta y la única luz que se muestra es el resplandor de la Luna, ya la gente es poca; un sigiloso frió y terror ambula entre los pasillos de la estación; una estación de grandes proporciones, donde los trabajadores se apresuran, o caminan con pasos dudosos para no ver a su bautizada “Paciente Diabólica”.


Los trabajadores la llaman así desde su aparición. La describen como “una mujer que parece haber salido de un quirófano… lleva una bata, y en su escuálido brazo izquierdo, una vía de intravenosa”. Testigos confirman que la mujer grita en agonía, llorando y desgarrando frases como “¿quién me va a atender?”.


Hay que tener en cuenta que la estación del metro de Petare se encuentra cerca de un viejo Hospital llamado “Ana Francisca Pérez de León”. Lugar donde muchos pasan, y no muchos tienen la dicha de salir con vida.


Es sin duda un gran misterio, uno que aun aterra al personal del metro, pues no sólo se presenta a quien pasean por ahí, sino que también aterra a quienes supervisan las cámaras de seguridad, mostrando su moribunda presencia en busca de ayuda, como alguien que no conoce su estado. Todos, temen a la ausencia, pues ésta se presenta en esos momentos.
El metro de Caracas guarda muchas historias por contar, muchas vienen de experiencias de aquellos que laboran en el lugar. Todos pasan por ahí, pero nadie se fija en que más de 600 personas decidieron terminar con sus vidas, y muchas de estas no terminaron como debían “en paz”… 

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